Lo que Debes Hacer (Y Lo Que No) Para Hacer Que los Votantes Vayan a las Urnas

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Lograr que la gente acuda a las urnas es potencialmente el aspecto más importante de una campaña. Después de todo, si quieres ganar el día de la elección, necesitas conseguir al menos un voto más que tu contrincante.

Si no trabajas hacia este punto en específico, entonces ganar más votos que tu oponente es prácticamente imposible.

La etapa de convencer al votante para que vaya a votar es vital para asegurar el éxito el día de la elección.

Para tal fin, hemos hecho una lista de lo que debes y no debes hacer:

Informa a tus voluntarios sobre el propósito que se persigue

En tu campaña, la etapa de hacer que el votante acuda a las urnas es notablemente diferente a la etapa de persuasión. Mientras aquellos que estamos familiarizados con el mundo de las campañas entendemos la diferencia, es posible que éste no sea el caso de tus voluntarios. Considerando esto, lo mejor que puedes hacer es explicar lo que significa hacer que la gente vaya a votar, por qué es importante y cuál es su propósito.

Todo tu trabajo durante la campaña ha sido persuasivo hasta este punto; por ejemplo, tocar puertas, repartir volantes o pedir firmas en la calle. Sin embargo, en esta última fase, ya no hacemos eso; ahora ya tenemos a nuestros votantes identificados y es tiempo de que en realidad salgan a votar.

Y, aunque esto puede ser sorpresivo, tu campaña no es lo único en lo que están pensando tus votantes. Ellos están ocupados con su propia vida, aun cuando tengan la intención de salir a votar. Sí, es difícil de creer. Por eso depende de ti presionar, insistir y no quitar el dedo del renglón cuando se trate de hacer que la gente vaya a las urnas y deposite su voto.

Esto significa que ahora es momento de enfocarte en quienes conforman tu base de electores o quienes votan por tu partido. Recuerda que ellos son quienes ya han votado en varias elecciones primarias de tu partido. Vale la pena enfatizar que, además de tu base de electores, tus esfuerzos también deben incluir a todos los votantes que persuadiste a lo largo de tu campaña hasta ahora.

No te enfoques en votantes que no has identificado como aliados

En este punto de tu campaña, ya no estás como para tocar puertas tratando de convencer  a aliados potenciales a que voten por ti. Si lo has hecho bien, ya debes tener identificados, incluso por nombre, a quienes van a votar por ti. Éste es el segmento en el que debes enfocar tu atención.

Si tu base de electores vota y con eso logras alcanzar la cifra requerida para ganar, magnífico; ya no necesitas convencer a otros de que voten por ti. Por lo tanto, sólo asegúrate de que esa base sí salga a votar por ti.

Dicho esto, hay una advertencia en esta regla. Puede ser que, aun cuando te apoyen tanto los que votan por tu partido como los que votan por ti, sigas necesitando votos para ganar. Ahora bien, aunque estos dos grupos sumados no sean lo suficientemente numerosos para llevarte a la cifra que te otorgaría la victoria, no entres en pánico.

Si estás en esa situación, concéntrate en encontrar más gente dispuesta a dar su voto a tu favor. No es lo ideal, pero es común. Quizás convenzas a más votantes que no habian sido contactados o encuentres simpatizantes de tu partido que, aunque no te conozcan, te apoyen. Asegúrate que tus voluntarios sepan esto cuando hablen con votantes y, de preferencia, que tomen nota.

Contacta a los votantes frecuentemente

Las campañas serían mucho más fáciles si pudieras llamar a los votantes, dejarles un mensaje de voz para recordarles que deben votar y luego ellos hicieran tal como les dijiste.

Sin embargo, así no funciona. Es probable que no escuchen sus mensajes de voz o que, aun cuando contesten una llamada, no le den mucha importancia; en realidad, tendrás que contactarlos, por lo menos, tres veces antes de que tu mensaje de verdad tenga impacto.

Si la etapa de hacer que la gente vaya a votar coincide con el tiempo de votación temprana, vas a querer seguir tocando puertas hasta que los electores confirmen que ya votaron. Si no lo han hecho, anota eso para regresar e insistir.

No dejes una mala impresión

Una de las peores cosas que puedes hacer es dar una impresión negativa cuando interactúas con votantes. Por encima de todo, siempre debes ser respetuoso y educado, sonreír y saludar. Recuerda caminar por la banqueta, no sobre el jardín de una casa. Y si la persona a la que te acercas te indica que no la molestes, respeta su deseo.

También, durante la etapa de hacer que los electores vayan a votar, puede ser que te topes con gente que te había asegurado su voto, pero que ahora cambiaron de opinión. Es decir, pensaste que ya tenías su voto en la bolsa, pero resulta que no es así. Puede ser frustrante, pero no cedas a la tentación de discutir con la persona en un intento de convencerla de que vote por ti.

Recuerda, no cedas.

En realidad, esto te beneficia porque ahora ya sabes que no tienes que emplear tus limitados recursos en tratar de que esta persona se aparezca por la casilla.

Si alguien ya te dijo que no votará por ti, no inviertas tiempo en intentar convencerlo de lo contrario porque es improbable que lo logres. Es mejor enfocarse en hacer que los convencidos en votar por ti, en verdad sí lo hagan.

Dar una mala impresión sólo dañará tu campaña. No sólo provocarás que quiera votar por tu contrincante, sino que incite a otros a hacer lo mismo.

Haz que el proceso para votar sea lo más fácil posible, en lo que de ti dependa

Si conviertes la acción de votar en algo fácil y práctico, esto hará que la persona salga a votar (y vote por ti).

Cuando contactas a electores para hacer que vayan y voten, asegúrate de darles toda la información que necesitan para votar, como la ubicación de su casilla electoral, las opciones que tienen para votar de manera anticipada o si necesitan una identificación para emitir su voto. Éstas son preguntas muy específicas que tu equipo debe saber responder de inmediato. Entre más les facilites votar, más probable será que lo hagan.

Igualmente, si has identificado personas que necesitan ayuda física para salir a votar, asegurate de tener listo a un voluntario que pueda llevarlos hasta su casilla. Puedes designar a una persona o a un grupo que estén disponibles para hacer esto y, que mientras no haya que cubrir esta necesidad, hagan llamadas telefónicas alentando el voto desde las oficinas de campaña.

Haz que la gente salga a votar

Lograr que la gente vaya a votar es una parte vital del día de la elección. Si no trabajas duro en ello, te puedes llevar una gran decepción cuando se den a conocer los resultados.

Al seguir estos consejos de lo que se debe y no se debe hacer respecto a la estrategia de promoción del voto, tus posibilidades de éxito aumentarán.

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